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16 de abril de 2014 - Número 142

Ajedrez económico: Crecimiento económico, T’unkuña sobre la pobreza

Carlos Alborta*

Ajedrez económico: Crecimiento económico, T’unkuña sobre la pobreza

Crecimiento necesario y superación de la pobreza. Nos ocupamos aquí del decurso del crecimiento económico que ha visto nuestro país recientemente. Las fuentes de información usadas son las oficiales (Instituto Nacional de Estadística, Ministerio de Economía y Finanzas). Como puede verse en la gráfica adjunta, el crecimiento tiene la forma de un puente colgante: un periodo estable (1993-1999), una caída brutal de cuatro años (2000-2004) y un periodo equiparable al estable entre 2005-2012. Luego del período de “depresión”, se observa un repunte de la economía boliviana a partir de 2002 con tasas de crecimiento mayores al 3 por ciento.
Cabe indicar que el promedio observado de 4.1% en el periodo 2003-2012 no es suficiente para reducir la pobreza. Se ha estimado que se requeriría un crecimiento de seis a siete por ciento anual para incidir realmente en la reducción de la pobreza (medida por los ingresos). De manera reveladora, la desigualdad urbana (medida por el coeficiente Gini) ha visto una reducción en el decenio 1999-2009 de 49% a 45%: cuatro puntos porcentuales en diez años. La desigualdad rural se ha reducido de 65% a 53%: nueve puntos porcentuales en diez años. Sin duda, si los bolivianos queremos disminuir la pobreza deberemos lograr tasas de crecimiento más generosas.


Va un ejercicio de modelación económica. No tengo duda de que los modelos suelen no coincidir totalmente con la realidad; sin embargo, su mérito consiste en revelar información que de otro modo no estaría a la vista. Dicho esto, amigo lector, este ejercicio lineal estudia someramente los determinantes de crecimiento en nuestro país. Para ello, se ha hecho uso de variables predictoras: Importaciones, Gasto Público, Exportaciones, y Gasto de Hogares. El modelo explica el 70% de la variación del Producto Interno Bruto (PIB).
En el periodo 1989-2012, bajo muestreo repetido y manteniendo todas las otras variables constantes, se evidencia lo siguiente.
El gasto de los hogares es, y de lejos, el mayor determinante del crecimiento económico. Un hallazgo es que casi por cada punto porcentual de incremento en el gasto del hogar (0,98), el crecimiento se incrementaría en un punto.
Las exportaciones también son un determinante del crecimiento estadísticamente significativo. Por cada punto porcentual de exportaciones incrementadas, el crecimiento aumentaría en 0,09 por ciento.
El gasto público no es un determinante estadístico significativo del crecimiento medido por el PIB. Esto indica que no importa que el gobierno gaste o no para incidir en el crecimiento. Este argumento tiene implicancias evidentes en un gobierno que ha cuatriplicado el gasto gubernamental en nueve años.
Las importaciones no son significativas estadísticamente en el crecimiento económico del país. Este tema es discutible por sus implicancias. Su desarrollo lo veremos en otro artículo venidero.


El gana-gana del crecimiento. Mientras Bolivia crece al 4.1% en el último decenio, algunos de nuestros vecinos latinoamericanos crecen con mayor rapidez y más sostenidamente. Por ejemplo, Chile ha estado creciendo a razón de 5,3%-5,8% en los últimos cinco años. Nuestro vecino, el Perú, ha crecido en razón de 4-9,8% durante el decenio 2003-2013. A la luz de estos contrastes, no es posible asegurar que el crecimiento boliviano sea espectacular.
El crecimiento económico en Bolivia parece seguir la historia de Aquiles y la tortuga. En esa fábula, Aquiles, el de los pies ligeros, nunca alcanza a la tortuga. La fábula falla porque mientras Aquiles estaba dotado de veloces pies, Bolivia no tiene el armazón institucional para generar un crecimiento sostenido e incluyente.

Conclusión. El tipo de crecimiento que Bolivia requiere es, sin lugar a ninguna duda, un crecimiento enfocado en la disminución de la pobreza. La persistencia y profundidad de la pobreza, como se la mida, es un dato que los bolivianos deberemos enfrentar, tarde o temprano. Se ha comprobado que si el crecimiento sólo beneficia a los más ricos, es poco duradero y es, a la larga, un boomerang. Conviene entender que el gasto público en sí mismo no tiene el poder de generar mayor crecimiento. Las importaciones cuando son para la formación de capital fijo suelen ser benéficas al crecimiento; este no es el caso boliviano porque nuestras importaciones son mayormente suntuosas. Es necesario que el crecimiento en Bolivia esté basado en instituciones inclusivas. Si estas no existen, el crecimiento es socialmente ineficaz.

* Economista.

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