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16 de mayo de 2014 - Número 144

Escenas de una historia de cuatro décadas: El Frente Amplio uruguayo: ¿una excepción?

Marcelo Quezada*

Quezada reconstruye aquí escenas de una historia de más de cuatro décadas: la del Frente Amplio uruguayo, ese proyecto que Pepe Mujica definió como “una excepción en la historia de la izquierda mundial”. Y quizá Mujica tenga razón en esto: “Es casi imposible pensar que en otras partes se pueda lograr un sistema de alianzas que esté mucho más allá de las coyunturas electorales, que dure 30 años y que haya sido capaz de generar una cultura y hasta una tradición”.
Escenas de una historia de cuatro décadas: El Frente Amplio uruguayo: ¿una excepción?

Nace el Frente Amplio
El 5 de Febrero de 1971, el general Líber Seregni firma el acta de fundación del Frente Amplio. El 26 de marzo del mismo año Seregni da su primer discurso como candidato presidencial, ante una sorpresiva e inusual multitud que se concentró en frente de la explanada municipal de Montevideo. En las elecciones de ese mismo año alcanza un 18% de los votos. Un buen comienzo: se iniciaba así el fin del bipartidismo uruguayo. “Líber Seregni, para las izquierdas, pasó a ser un ídolo. Para la mayoría de sus camaradas militares, un traidor”.(1)

Años de cárcel

Era el tiempo en que la guerrilla tupamara avanzaba con espectaculares acciones: la Policía sola no podía contenerla. Pero la idea del Frente Amplio seguía su curso. El 27 de junio de 1973, el general Seregni fue sometido a la justicia militar y acusado de “subversión” y traición a la Patria. Su primer periodo de prisión: de julio de 1973 a noviembre de 1974. Salió libre, pero Seregni en lugar de asilarse optó por quedarse en el país y correr el riesgo: el 11 de enero de 1976 volvió a ser detenido y se le quitó el grado de general. Y así. Este periodo acaba quizá el 19 de marzo de 1984, cuando finalmente liberan al general Seregni. Se agilizan los procesos de los presos políticos. El 14 de marzo de 1985 liberan a los últimos detenidos por una Ley de Amnistía.

Reconsideraciones
Desde la cárcel Sendic había diseñado la construcción del Frente Grande. Tanto él como Pepe Mujica y los viejos estaban convencidos de que había otro camino: “Antes vivíamos una percepción falsa: como crecíamos, a pesar de lo que perdíamos, teníamos una sensación de éxito. Era un éxito tramposo, se estaba dando a costa de la calidad”. Reflexionando en la cárcel sobre esa dinámica, el Pepe Mujica le escribió al Bebe Sendic: “Somos grandes, pero no fuertes, somos un elefante pero nos hemos quedado sin estrategia. Estábamos llevando al país a la guerra, pero nosotros no actuábamos con dinámica de guerra. La derecha nos respondió con el susto que tenía, con la represión”.

La muerte de Sendic

1989, 6 de mayo: Fallece en París Raúl Sendic. “Sendic fue velado en París por un puñado de sus compañeros. Recibió un homenaje póstumo de algunas personalidades francesas, Danielle Mitterrand y Régis Debray, entre otros. En la capilla del hospital destacaba una corona de flores de la Presidencia de Francia. Una muchedumbre se congregó en el aeropuerto de Carrasco cuando el cuerpo de Sendic fue repatriado, un sábado, y una marea humana de dolor lo acompañó desde el centro hasta el cementerio de la Teja, un domingo. Fue el silencio más estruendoso que algunos han sentido en toda su vida. En el Senado, Hugo Batalla le rindió un homenaje. Muchos senadores blancos y colorados se ausentaron de sala y otros pidieron la palabra para condenar al hombre que había osado empuñar las armas. El país se dio el lujo de ignorar a Sendic; el país institucional, el país de los discursos, el país de las estructuras, el país que se doblegaba ante la impunidad. Pero por alguna extraña razón la gente, la gente que no conocía su trayectoria, intuía que había muerto un hombre extraordinario y que se producía una gran pérdida. La gente que acompañaba el féretro por las calles de la capital empezaba a sentir que quedaba huérfana, que ese hombre los representaba, representaba el quijote de cada quien batiéndose por utopías impostergables, era el rescoldo de la montonera que cada uno atesora muy dentro de sí, para sentirse parte indisoluble de un proyecto de patria grande, de tierra para quien la trabaje, de patria para todos. Sin saber muy bien por qué, la gente intuía que algún día sería necesario dimensionar su ejemplo, cómo será ineludible rescatar su ausencia. Entonces, el Bebe volverá del silencio, no del olvido”. 


Los tupamaros en el poder
El 1 de marzo del 2005, Tabaré Vásquez asume como primer presidente de la izquierda del Uruguay. El Frente Amplio había triunfado. Sería un año histórico para la izquierda, porque Tabaré Vásquez ganaba la elección nacional sin necesidad de segunda vuelta. Aquella jornada tuvo un significado especial para los tupamaros. José Pepe Mujica, como Primer Senador, presidía la Asamblea General Legislativa, y por ese cargo debió tomar el juramento a los nuevos senadores, entre los que se encontraban un fundador del mln-t, Fernández Huidobro, y otra guerrillera y compañera de vida, Lucía Topolansky. Nora Castro, otra tupamara, juraba como presidenta de diputados, ambos pasaron revista al Batallón Florida en el homenaje a la inauguración de una legislatura. Ese Batallón había sido el que lo capturó cuando dirigía el “estado mayor militar” tupamaro en 1972. Y le preguntaron:
En algún momento tú has hablado de lo inédito de nuestra izquierda. ¿Qué cosas la diferencian de otras izquierdas? Pepe Mujica: “La construcción del Frente Amplio es una  excepción en la historia de la izquierda mundial. La izquierda no acepta las diferencias, cada agrupación de izquierda tiene definido hasta el color de los calzoncillos. Eso impide toda unión. Es casi imposible pensar que en otras partes se pueda lograr un sistema de alianzas que esté mucho más allá de las coyunturas electorales, que dure 30 años y que haya sido capaz de generar una cultura y hasta una tradición. Porque hay una masa no despreciable de gente que va para uno y otro lado, pero que está ahí. Ése es un capital amortizado que no se va de allí. Eso no lo tiene la izquierda de ninguna otra parte. Es singular del Uruguay y, bueno, el Frente Amplio es un instrumento maravilloso, hijo de la historia y la cultura uruguayas. Hasta las palabras usadas para nombrarlo son adecuadas. Con la palabra Frente se reconoce la diferencia. Con la palabra Amplio, la necesidad de un horizonte y una horizontalidad sin prejuicios”.

Mujica, el excéntrico
2009. Llovía copiosamente cuando Pepe Mujica, el presidente electo, saludó a la multitud. El estrado había sido levantado en plena rambla de Montevideo. El viejo guerrillero aplaudía, no podía parar de aplaudir al pueblo, como asombrado de que aquello fuese cierto.
—Estoy preocupado –había dicho hace un rato, cuando aún era posible acercársele.
—¿Por qué?
—Es que el Evo (Morales) medio se va a calentar conmigo.
— ¿Contigo?
—Y sí; ¡fíjate que ahora el tipo excéntrico… voy a ser yo!!!(2)

  • 1. Quién es quién en el Gobierno de Mujica. Nelson Fernández, Ed. Fin de Siglo.
  • 2. “Pepe Mujica, de Tupamaro a Presidente”, María Esther Gilio. Le Monde Diplomatique.
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