Suscríbete Hemeroteca

La reproducción del ogro filantrópico

La reproducción del ogro filantrópico

Un examen preliminar de la oferta programática de los partidos que competirán en estas elecciones generales muestra que la idea –y las conductas e intereses asociados a esa idea– del Estado como el dueño de las riquezas y gran benefactor de la sociedad es compartida por oficialistas y opositores.
A lo largo de los nueve años de gobierno del MAS se ha consolidado en el imaginario colectivo la función del Estado como el “preste” o el filántropo que distribuye los recursos públicos mediante un sistema de transferencias y donaciones destinado a ampliar su base de sustentación social, crear una clientela electoral permanente y un sistema de premios y castigos de gran eficacia política.
Aunque esa función atribuida al Estado no es nueva en nuestra historia –está en la médula del nacionalismo revolucionario– y es común a la mayoría de los países “en vías de desarrollo”, no hay duda de que el gobierno del MAS, que ha dispuesto de mayores recursos que cualquiera de los gobiernos precedentes, ha llevado la redistribución discrecional de recursos públicos a grados antes desconocidos.
Mezcla de capitalismo de camarilla, de patrimonialismo exacerbado y de extractivismo sin límites, el modelo heredado por el MAS y ajustado a su proyecto de poder no parece tener alternativas a la vista. No en estas elecciones, a juzgar por la oferta programática y la dispersión de las principales fuerzas de la oposición que prometen administrar mejor –con menos corrupción, con mayor eficiencia– el Estado corporativo y el capitalismo estatal.
Por ello, no sorprende que el gobierno y la oposición compitan en la oferta de grandes obras públicas, de bonos y transferencias directas, de diversos regalos a sus clientelas electorales, todo con los recursos fiscales originados en la explotación irracional de los recursos naturales. Satélites, estadios, CITES, barrios de verdad, bonos, represas, hospitales y escuelas, nuevas empresas estatales, almuerzo escolar… la lista es amplia y generosa. Nadie puede superar en este torneo a Evo Morales que actúa desde el inicio de sus dos gobiernos como el “preste”, confundiendo su función de jefe de Estado con la de alcalde de Bolivia. Su programa Evo Cumple es emblemático de esta función: dispone de los bienes públicos como si fuesen de su propiedad, entregando obras y donaciones todos los días. Además del teleférico y del satélite, están los dos aguinaldos, las canchas deportivas, el regalo de vagonetas, volquetas, hoteles, empleos públicos, maquinaria, y un largo etc.
Esta función estatal consolida la figura del “ogro filantrópico” con la que Octavio Paz describió un tipo de Estado moderno, mezcla de despotismo político y patrimonialismo económico, que no genera desarrollo ni ciudadanía, sino clientelas y dependencia económica.
El Estado patrimonialista fue descrito por Paz en unos términos que se aplican perfectamente a Bolivia: “En un régimen de ese tipo el jefe de Gobierno –el Príncipe o el Presidente– considera al Estado como su patrimonio personal. Por tal razón, el cuerpo de los funcionarios y empleados gubernamentales, de los ministros a los ujieres y de los magistrados y senadores a los porteros, lejos de constituir una burocracia impersonal, forman una gran familia política ligada por vínculos de parentesco, amistad, compadrazgo, paisanaje y otros factores de orden personal. El patrimonialismo es la vida privada incrustada en la vida pública”.
Octavio Paz observó la manera en la que el Estado así concebido se reproduce como una maquinaria que cobra vida propia y cuyo brazo político, el partido de Estado, impone hegemónicamente al resto de la sociedad y del sistema político unas reglas de juego y un sentido común de los que es difícil desprenderse. Bolivia no es una excepción. Todo lo contrario, ha demostrado ser en esto más eficaz que sus socios del ALBA, que comparten con el MAS la voluntad de unificar el Estado, la sociedad, el partido y el caudillo en una sola entidad administrada patrimonialmente.


Una publicación de: