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Resultados electorales viciados por incompetencia

Resultados electorales viciados por incompetencia

El cúmulo de irregularidades evidenciadas antes de los comicios, el error inexplicable en la impresión de la papeleta electoral –que sustituyó el nombre del Estado plurinacional por el de “plurinominal”– y los problemas durante el conteo de votos, han puesto en evidencia la alarmante fragilidad institucional que caracteriza al Órgano Electoral, que repite en ciertos aspectos lo que ya se experimentó con la realización del Censo de Población y Vivienda de 2012. Al igual que en esa ocasión, resulta difícil demostrar si lo que ha prevalecido es la intención de alterar los resultados electorales o si se trata más bien de una descomunal incompetencia, cuyos orígenes en algún momento habrá también que explicar y enmendar.

En todo caso, la eventual discrepancia de votos computados sólo tiene una consecuencia relevante; a saber, que el oficialismo obtenga o no los 2/3 de la representación en cada una de las cámaras de la Asamblea Legislativa. Esa era la meta ambicionada por el candidato Evo Morales, y a tal efecto se han destinado recursos públicos al amparo de una insólita permisividad y tolerancia del Órgano Electoral. También está en juego la sobrevivencia de dos de los partidos con menor votación –el MSM y el PV– que podrían perder su personería jurídica. 

Dicho esto, hay que señalar también las limitaciones ostensibles de los partidos de la oposición que no tuvieron delegados en la mayoría de las mesas. No obstante, son los representantes de esos partidos ante los Tribunales electorales departamentales los que han revelado la manipulación del escrutinio y las anomalías en la entrega de la información oficial. 

Hasta ahora se conocen casos de mesas en las que votaron muchas más personas que las habilitadas; o la revisión a favor del mas de los resultados de Pando que ya se habían publicado como definitivos; o la difusión en el sitio web del tse de la votación en la circunscripción especial indígena de Cochabamba antes de que se abran las actas; o la aparición de una mesa adicional en Tarija que benefició con 4.000 votos al partido de gobierno; etc. Lo que más llamó la atención ante estas irregularidades fueron las explicaciones de los vocales del tse, que denotan una mezcla de ignorancia e impunidad que no se veía desde los tiempos de la célebre “banda de los cuatro” de los años 80.

Así, ante el incumplimiento de la oferta inicial de entregar resultados preliminares la noche del 12 de octubre, los vocales ensayaron distintas explicaciones, como la amenaza de hackers, hasta otras que retratan la desvergüenza con la que actuaron a lo largo de todo el proceso electoral. Para justificar su incumplimiento, el vocal Paredes dijo que “del dicho al hecho, hay mucho trecho”, mientras otros vocales ofrecían las siguientes explicaciones a las variaciones en los resultados: que el sistema informático confundía el 1 con el 7 y el 6 con el 9, o que hubo equivocaciones al “hacer las sumas” porque “todos somos humanos”. Lo cierto es que transcurridos seis días después de la elección, la ciudadanía no conocía los datos finales del escrutinio ni la composición de la nueva Asamblea Legislativa y los datos publicados no ofrecen ninguna garantía de ser verdaderos.

Ante esa acumulación insólita de anomalías, se han multiplicado las denuncias contra el Órgano Electoral y el pedido de renuncia de sus autoridades. Todos los partidos opositores y algunos dirigentes del mas, además de la Iglesia católica, consideran que los actuales vocales no deberían conducir las elecciones para gobernadores y alcaldes previstas para marzo del próximo año. Pero muchas de las irregularidades cometidas podrían tener también un efecto retroactivo sobre las elecciones generales del 12 de octubre y consecuencias penales para los responsables.

Por ahora, el candidato Evo Morales ha obtenido por segunda vez una mayoría que supera sin duda el 50% de los votos emitidos por parte de cerca del 90% de los ciudadanos habilitados. Semejante grado de participación no es usual en muchos países, y tampoco una mayoría semejante ha ocurrido con frecuencia en el pasado en Bolivia. Sobre las causas y factores que determinan tales resultados tampoco hay mucha discusión. Indudablemente el bienestar económico es un factor importante, al igual que la fidelización realizada por el partido oficial mediante todo tipo de prebendas a amplios sectores de la población rural y urbana. Los recursos públicos a disposición del candidato Presidente, en comparación con las fuerzas de la oposición es otro de los factores a tomar en cuenta. Es necesario señalar además que el mas ha logrado sumar a su fórmula un número no menor de candidatos provenientes de las capas medias y de sectores intelectuales, así como figuras que en el pasado le fueron opositoras.

Bajo tales condiciones la ciudadanía ha votado mayoritariamente por la continuidad de Evo Morales en la Presidencia del Estado, y no es un dato menor que el MAS hubiera logrado triunfar en ocho de los nueve Departamentos.

Es discutible que la oposición hubiera logrado cambiar tales resultados si se unía bajo una sola candidatura, algo ya de suyo muy difícil de imaginar entre cuatro partidos tan disímiles en cuanto a su colocación ideológica, su nivel organizativo, su disponibilidad de financiamiento y su oferta programática. Sin embargo, resulta evidente que las dos opciones de izquierda no tuvieron mayor respaldo electoral –si concurrían juntas podrían al menos haber salvado su personería jurídica– y las dos de derecha han contribuido con su desunión a consolidar la mayoría parlamentaria del MAS.

Salvo contadas excepciones, la renovación de los miembros de la Asamblea Legislativa será completa, algo que tendrá influencia ciertamente en la ejecución del trabajo legislativo y fiscalizador. En cambio, el estilo de gobierno en el Ejecutivo no variará significativamente, sobre todo al comienzo de su nuevo período de gestión, puesto que el mas tendrá que dedicarle mucha atención a las elecciones próximas de gobernadores, alcaldes y sus respectivos órganos legislativos.

En términos ideológicos y programáticos, las últimas elecciones muestran un desplazamiento del gobierno y de la oposición hacia opciones conservadoras que frenan el impulso reformista de años precedentes y desnudan la naturaleza de clase de los principales factores de poder económico y social. Por ello, debe entenderse como un exceso demagógico la expresión del Presidente de que en estas elecciones la mayoría de los bolivianos votó contra el capitalismo. 

A menos que se manifestaran tempranamente las repercusiones de las nuevas circunstancias internacionales y regionales, a lo largo del primer semestre del próximo año, Evo Morales tendrá que definir las prioridades y los objetivos de su tercer mandato. El tema insoslayable es en este contexto el de la reforma radical de la justicia. Un examen objetivo de la situación imperante, tendría que conducir a un cambio sustantivo de enfoque respecto de las cuestiones institucionales de fondo, así como de los métodos y procedimientos de designación de los magistrados. Se trata de una tarea compleja y de larga duración, que no debería estar supeditada a intereses sectarios de ninguna índole. Pensada como un proceso que requiere transitar por varias etapas sucesivas, los lineamientos iniciales tendrían que concertarse mediante una convocatoria a jurisconsultos, catedráticos y especialistas de reconocida trayectoria, con miras a definir en primera instancia los alcances de la reforma judicial necesaria y posible.

Otro prioridad ineludible será la atención de la caída de los precios de los minerales, los hidrocarburos y la soya, productos que reportan el 90% de los ingresos fiscales. Después de nueve años de vacas gordas, se vislumbra una marcada disminución de la bonanza que contribuyó a la victoria del MAS. Y entonces se pondrá a prueba la consistencia del modelo de desarrollo vigente.



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