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La pedagogía democrática

La democracia constituye el horizonte de la presente época. La realización periódica de elecciones es un requisito necesario, pero no suficiente de la democracia. Para que los ciudadanos ejerzan en libertad su derecho a elegir a los gobernantes y legisladores son necesarias instituciones arbitrales independientes y un conjunto de regulaciones específicas respecto de las organizaciones políticas habilitadas para buscar la preferencia de los electores. Pero además resulta conveniente que la ejecución de las campañas proselitistas, la emisión del voto y el conteo correspondiente, contribuyan al establecimiento de una cultura democrática cada vez más arraigada en la ciudadanía.
Como se sabe, las elecciones del próximo octubre carecen de muchos requisitos imprescindibles, y sin embargo nada hace pensar que en los próximos meses se subsanarán las asimetrías más flagrantes entre los cinco partidos registrados formalmente en el Tribunal Supremo Electoral.
Ello no obstante, conviene recordar que además de las organizaciones partidarias también existen otras instituciones cuyo concurso podría coadyuvar a que en las elecciones venideras no sólo se elija al binomio presidencial y los miembros de la Asamblea Legislativa, sino que se logren avances también en lo que hace a la participación de la sociedad civil en el seguimiento electoral.
Un gesto democrático por parte de las autoridades en turno consistiría en facilitar el accionar de plataformas independientes organizadas expresamente para tal efecto, lo cual podría complementarse con disposiciones equitativas en cuanto al acceso de los distintos partidos a los medios de comunicación, en particular a los medios estatales.
Bajo tales condiciones, se podría lograr que la ciudadanía tenga la información suficiente para definir su opción electoral, en función de un cotejo adecuado de los programas de los partidos y sus candidatos. De lo que se conoce hasta ahora, dichos programas no contienen grandes novedades, distintas de la distribución focalizada de mayores recursos financieros o del acceso ampliado a los distintos servicios públicos.
Un debate bien organizado entre los candidatos en los diferentes niveles y ámbitos de representación podría profundizar significativamente en los contenidos programáticos, los recursos previstos y la manera concreta de llevarlos a cabo.
Si se considera que en estas elecciones se incorporará un número relevante de jóvenes que ejercerán sus derechos electorales por primera vez, resulta de la mayor importancia que esta nueva cohorte de ciudadanos cuente, a pesar de todo, con condiciones apropiadas para su primer ejercicio de pedagogía democrática.


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