Suscríbete Hemeroteca

Preocupaciones ciudadanas sin debate electoral

Desde cualquier ángulo que se considere, a pocas semanas de las elecciones, ya no parece probable que puedan presentarse sorpresas en cuanto a los lugares que ocuparán los cinco candidatos presidenciales, aunque existen todavía algunas dudas sobre el porcentaje de votación que obtendrá cada uno de ellos. En eso discrepan las previsiones internas de los partidos y las propias encuestas que se difunden públicamente. Todo indica que aún existe un grupo relativamente amplio de electores indecisos, que recién en el momento de emitir su voto determinarán si las distancias entre los tres primeros candidatos se acortan o se agrandan. Sin embargo, ya existen indicios suficientes de que en esta ocasión el voto ciudadano no será polarizado, lo cual traerá consigo importantes consecuencias respecto del futuro sistema político y de la composición de las bancadas parlamentarias, que en conjunto tendrán que encarar las complejas circunstancias externas y las crecientes demandas ciudadanas respecto de cuestiones que hasta ahora no se han ventilado en  las campañas electorales.

El debate programático en efecto deja mucho que desear. Más allá de que Evo Morales se niegue a debatir con los otros candidatos presidenciales, lo cierto es que los temas que están ocasionando movilizaciones y posicionamientos de la opinión pública en los medios se refieren a inquietudes ciudadanas sobre cuestiones que los partidos prefieren soslayar. La corrupción desbordada, la conducta machista de connotados dirigentes políticos y sociales, la prepotencia en el trato a las mujeres, el acoso sexual y laboral, la discriminación de género y los casos cada vez más frecuentas de feminicidio, son temas de preocupación ciudadana que carecen de respuestas serias por parte del gobierno o de los partidos políticos en campaña electoral. Algo parecido ocurre con la creciente inseguridad ciudadana. Nada de lo que pueda presentar el gobierno como mejoras sociales resultantes de sus políticas  de distribución de bonos y aguinaldos, compensa la inseguridad creciente que percibe la ciudadanía en varias ciudades del país. No existen  respuestas convincentes frente al aumento de los homicidios, violaciones y asesinatos en el último tiempo, y está claro que estos problemas no se resuelven con el aumento de las penas impuestas por jueces sometidos al poder político y económico, ni tampoco con el incremento de salarios a los policías. 

Lo que no se menciona en forma directa es que el aumento de la criminalidad en el país está estrechamente relacionado con la ampliación de los circuitos del narcotráfico, y que eso a su vez está relacionado con la producción de coca excedentaria en el Chapare, cuyo destino es la cocaína de exportación, pero también en una cantidad cada vez mayor el consumo interno.



Una publicación de: