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Tendencias electorales

Las encuestas sobre preferencias electorales publicadas recientemente por los diarios Página Siete, El Deber, La Razón y la revista Poder y Placer, coinciden en presentar –con diferencias poco significativas– al candidato del MAS cómodamente instalado en un 50% de la intención de voto, a mucha distancia de los cuatro candidatos de la oposición que aparecen con porcentajes que van de 18% (UD) a 0,5% (PVB), pasando por opciones intermedias de 5% (PDC) y 4% (MSM).
Más allá de las diferencias entre unas y otras, sobre todo en lo que concierne a la votación que podría obtener el presidente Morales, las encuestas muestran dos tendencias claras: primera, que el MAS consolida su presencia nacional, con crecimiento en el oriente y norte del país; segunda, que la oposición fragmentada no representa una verdadera opción frente a la fuerza hegemónica del partido de gobierno.
Los resultados muestran una leve mejoría del MAS respecto a las anteriores encuestas y una caída notoria de la primera fuerza de la oposición, la Unidad Demócrata. Samuel Doria Medina de UN fue subiendo como candidato del Frente Amplio hasta alcanzar el 23% de intención de voto en la anterior encuesta, seguido de Rubén Costas del MDS que aparecía estancado en un 9%. Los estrategas de UN y el MDS creyeron que un acuerdo entre Doria Medina y Costas –que excluía deliberadamente al Frente Amplio– lograría la suma aritmética del 32%. Pero en lugar de ello, lo que sucedió fue una caída de la nueva alianza al 18%.
Se han ensayado diversas explicaciones de este retroceso: que Rubén Costas le transfirió sus “negativos” a Doria Medina, particularmente en el occidente del país; que el Frente Amplio aportaba un caudal electoral propio y le confería al candidato de UN una pluralidad que perdió con su nuevo aliado, el MDS; que Tuto Quiroga asciende disputándole votos a UD con un posicionamiento ideológico más claramente opuesto al MAS; que al no haberse formado la unidad más amplia de las fuerzas democráticas, crece el desánimo en el electorado; que la de Samuel Doria Medina es una candidatura poco apropiada para enfrentar al bloque popular-corporativo representado por el MAS, como se evidenció ya en 2005 y 2009.
En términos más generales, la oposición no cuenta con un proyecto político alternativo al del Estado plurinacional ni un liderazgo que le haga frente a Evo Morales. Además de la unidad más amplia en torno a un programa de reformas, era necesaria una renovación de liderazgos y de conductas, pero las prioridades de los candidatos opositores parecen ser otras.


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