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BOA constrictor

Las denuncias de corrupción se multiplican a medida que el gobierno pierde control del órgano judicial y de la corporación policial. El ex fiscal del juicio del siglo y operador del “gabinete jurídico” del gobierno, Marcelo Soza, y el ex director de la Unidad de Lucha contra la Corrupción de la Policía, Fabricio Ormachea, revelaron –cuando todavía ejercían esas funciones, aunque mediante grabaciones secretas– actos de corrupción que involucran al Presidente y Vicepresidente del Estado plurinacional. El gobierno dice que no se puede confiar en la palabra de prófugos de la justicia y la prensa oficialista los presenta ahora como peligrosos agentes de la CIA. Pero luego estalló otro caso de tráfico de influencias y nepotismo, con documentos irrefutables que incriminan a familiares muy próximos del Vicepresidente en contratos millonarios con la empresa aérea estatal BOA: corrupción de alto vuelo que comienza a estrangular al gobierno y podría asfixiarlo quebrándole las costillas, como hace la boa constrictor antes de devorar a su atolondrada presa.



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