Suscríbete Hemeroteca

Despedida de Ricardo Pérez Alcalá

Todo pasó un día / que cerrando los ojos / empecé a ver la vida más sencilla. / La última puerta me dio en la cara con sus clavos / y la mano de la vida y la muerte formaron un signo de olvido. / Ya de espaldas en mi acomodo final, / apenas pasando la hora de los grandes desengaños, / después de haberme visto en todos los últimos ojos, / mis brazos puestos en donde les gusta / y mis piernas, fríos garrotes en horizonte, / recordé lo interno de mi madre, / envuelto en blanco y aspirando un halo de canela amarga. (...) Por fin llegamos a tocar la puerta de hierro, / nos negaron la entrada. Era el cementerio judío. / Cambiamos de rumbo, / allá tampoco nos esperaban, era el cementerio americano. / Por la tarde, pasamos el puente, / en la pequeña colina de polvo y flores como ajos. / Allí nos esperaba la tierra / abierta para enterrar a un niño boliviano. / Así me quedé en su lugar. / Así estoy ahora, acurrucado.

Cementerio equivocado. Poema de Ricardo Pérez Alcalá.



Una publicación de: