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El suicidio de Cuba

No nos referimos a la muy lenta agonía del régimen cubano, sino a la apresurada muerte del contratista del programa Evo Cumple, Arturo Cuba, que apareció ahorcado a pocas horas de haber sido detenido. El primero en dar la noticia no fue el comandante de la Policía, como correspondía, sino el ministro de la Presidencia: dijo que Cuba fue apresado por estafa al Estado y se suicidó con los cordones de sus zapatos. El contratista del programa estrella del gobierno se habría atado las manos detrás de la espalda con un cordón y con el otro se habría ahorcado, saltando desde una altura menor a la de su cuerpo. Pero antes de que comiencen las investigaciones de la fiscalía y de los peritos forenses, el propio presidente Morales ofreció su versión de los hechos: explicó que Cuba “ya tenía cinco temas pendientes, alguna deuda (...) me imagino que (pensaría) ‘tengo tanta deuda, tantos problemas, cinco denuncias, de paso (el) tema (de la) boleta de garantía’, prefiere matarse. Lamento mucho; la investigación va a continuar”. Dos días después, Morales consideró necesario aclarar que “no soy investigador, no soy fiscal para informar. Según lo que me informaron, ese empresario tenía tanta deuda, había tenido tantos procesos y (estaba) detenido que decidió eliminarse, pero que se investigue”, señaló en conferencia de prensa. ¿Por qué insiste el Presidente en la inverosímil versión del suicidio de Cuba? Aparentemente, esos dos cordones dejaron algunos cabos sueltos.



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