Suscríbete Hemeroteca
<< Volver al listado

Brockmann, Robert

Las imágenes de Robert Brockmann

Robert Brockmann tiene un serio problema de pulsión creadora. Ha buscado su elemento y realización en la narrativa literaria, en la investigación histórica, en la música, en la fotografía y en el periodismo. No quisiera estar en su pijama y a la hora de dormir tener que aplacar a tantos demonios que ni dos neuriles logran acallarlos. Más aún, si al día siguiente se tiene que cumplir con una rutina que muchas veces no los toca ni por asomo, y hace necesario distraerlos. Imagino a Brockmann en largas reuniones sobre proyecciones, indicadores e investigaciones con sociólogos, antropólogos, economistas, politólogos y defensores de los derechos humanos que confabulan, me queda claro, para que Robert no salte de su asiento de funcionario en Naciones Unidas y se pierda en los antros de una hoja en blanco o en la mirilla de su cámara digital.
Pero menos mal que ese problema lo haya llevado a escribir los dos libros bolivianos de historia más atípicos por su contenido y por su narrativa (El general y sus presidentes, Tan lejos del mar). Y es bueno también que encuentre tiempo para investigar. Y que se reúna con un fanático grupo de amigos melómanos. Y que salga a la calle a encontrar los encuadres fotográficos también más atípicos.
De esto último se desprenden imágenes –algún rato debía volver a la fotografía, su alma mater– igual de extrañas y diversas. Son imágenes que juegan entre el fotorreportaje de curiosidades –es parte de él la ironía constante–, el encuentro de luces insólitas, pasando por unos ángulos curiosos y terminando con unas composiciones clásicas de paisajes.
Su mirada fotográfica es como es él, inquieta, sin estilos ni escuelas, sin referencias paradigmáticas (sino sólo como referencias lejanas, alojadas en algún lugar de su memoria visual). Es una mirada propia y confía simplemente en ella. Es singular, porque es extraño que un intelectual produzca imagen. El intelectual tiene el don de la palabra, elabora imágenes con palabras. Pero hay pocos que además piensen con imágenes. Y esa es, finalmente, la fotografía de Brockmann. A estas alturas estoy convencido de que el eterno combate que se produce entre sus dos hemisferios cerebrales no hacen otra cosa que convertirse en pulsión creadora, de liberación y disfrute de todo. Sí, amigo lector, vuelva a mirar las fotos de Brock-mann. Lea estas imágenes y descubrirá que cuentan historias, que traman trampas, que tienden puentes.

Gabriel Mariaca Iturri.

Una publicación de: