Suscríbete Hemeroteca
<< Volver al listado

Mesili Alain

Las fotografías que ilustran este número de Nueva Crónica pertenecen a Alain Mesili (1949), expedicionario, escalador de alta montaña, activista político, fotógrafo y autor. Estas imágenes son parte de una extensa colección que, recientemente, dio origen a La Paz entre cielo y tierra (2013), libro de 200 páginas. 

Boliviano de origen francés, Mesili es el autor de ya una contundente obra sobre los Andes: La Cordillera Real de los Andes (1984), Los Andes de Bolivia: Guía de escaladas (2002), Bolivia, entre pueblos y montañas (2007), Historia y guía de los Andes (2011), Destino Bolivia (2012). Mesili prepara ahora una pre-historia ilustrada de los Andes, Del Big Bang a la vida, y la edición de los sabrosos textos del explorador británico Percy Fawcett (1867-1925?), modelo, se dice, del Indiana Jones de Steven Spielberg.

La Paz entre cielo y tierra es un libro dedicado, como es evidente ya desde su título, a La Paz. Tiene siete secciones fotográficas: “La Paz, ciudad mágica”, “Folklore y fiestas”, “Cultura urbana”, “Tiahuanacu”, “Los Yungas y Madidi”, “Cordillera Real de La Paz” y “El Lago Titicaca”. 

El periodista Jorge Velasco Cruz ofrece este retrato:

Con más de 150 rutas abiertas en los Andes bolivianos, Mesili es una leyenda viviente del andinismo en América Latina. Capaz de atravesar caminando el desierto de Atacama y el Salar de Uyuni, se trata probablemente de uno de los últimos rebeldes de la montaña. Un personaje. Prácticamente, ha escalado cuanto cerro se le ha puesto por delante. Y ha participado en numerosas causas políticas. “Soy un militante, tanto de las montañas como de la política”, dice.

La historia de Mesili es atípica. “Soy de madre francesa, de padre argelino, y viví mi juventud en Argelia, durante todo el período de la guerra hasta la autodeterminación. Soy un ‘pie negro’. He visto lo que es la guerra, he visto el asesinato de mi padre adoptivo. Cuando el 68 se me vino la revolución, el mundo cambió. De repente vi que sí, que existe la playa debajo de las piedras”.

En 1969 tomó un barco de la compañía Italmar y arribó a Buenos Aires. Fue a partir de entonces que comenzó un largo periplo, tanto en la política como en el montañismo. A pesar de que continuaba con sus viajes, financiados en parte gracias a trabajos periodísticos, en 1970 Mesili decidió radicarse en Bolivia. “Yo creo que lo que me decidió fue el caos, el anarquismo, el desorden y el fundamento revolucionario. Bolivia me sorprendió. Era realmente el país que pensé que era”. 


Una publicación de: