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Rico, Daniela

El generoso bestiario de Daniela Rico

Quizá, tal vez, se podría decir que en el arte contemporáneo de Bolivia los jóvenes sienten en estos días la convocatoria de dos “éticas del hacer” o dos gestos hasta cierto punto contradictorios: a) el de las diversas variantes de la performance y la instalación (ayudadas a veces por la fotografía o el video); b) el de una recuperación del papel, la mano, el mouse, el trazo, la materialidad de los movimientos de un cuerpo sobre el mundo.
De estos gestos, el primero se ha comprobado en general, y en Bolivia, a veces limitado en sus alcances: un bovarismo pseudo-teórico ha hecho de no pocas instalaciones, performances, “relaciones” y fotografías meros homenajes a la obviedad o ingenuidad vanguardistas.
Mucho más productivo, incluso en su capacidad de conectarse y dialogar con el mundo, es el creciente, diverso y rico mundo de la exploración gráfica, que tiende además lazos con la ilustración, el cartel, el graffitti y la historieta. Siempre a medio camino entre los rigores del artesanado y las epifanías de la experimentación visual, en este movimiento gráfico ya se pueden identificar varias notables obras en curso: por ejemplo, la de Daniela Rico.
Rico –que frecuenta el dibujo digital, la xilografía, el monotipo sobre papel, el collage– nos ofrece en este número 136 de Nueva Crónica una muestra representativa de su universo. Uno que es el de la disciplinada construcción de un bestiario hecho de peces, ovarios, manos, corazones, calaveras. Un bestiario, sin embargo, calificado por sus inclinaciones colectivas (las bestias de Rico siempre aspiran a la convivencia, a la relación) y por sus gestos comunicativos: sus imágenes abundan en líneas que parecen querer señalar el lugar por donde van o deberían ir las palabras, o en mapas que hacen del cuerpo un nudo de relaciones con el mundo.
Daniela Rico nació en La Paz. Muestras individuales de su obra: Cerámica y Grabado (2003), Segmentos (2004-2005), Siete Pepinos Capitales (2006), numius, el sueño (2006), El Amarre (2012). Ha participado de las muestras colectivas Identity Imprint, Muestra de Grabado Latinoamericano (2004, Washington dc), Porongo-Guernica-Porongo (2006, La Paz y Santa Cruz), 100 Mujeres 100 Óleos (2008, Centro Patiño, Santa Cruz), Festival Latinoamericano (2009, Milán), Consulado de Bolivia (2009, Bergamo), Centro Cultural Paco Urondo (2010, Buenos Aires) y en La Mancha: Nuevos Caminos de la Gráfica en el Centro Cultural Franco Alemán (2011, Santa Cruz).
Tiene dos menciones de Honor en el Salón Pedro Domingo Murillo (2003) y ganó el Premio Corporación Andina de Fomento en el Salón Internacional de Arte siart (2003). Es miembro fundador del colectivo Lápiz.
Actualmente dirige el centro La Perra Gráfica Taller.

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