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8 de septiembre de 2014 - Número 148

Bolivia: “potencia continental” y la “década de oro”

Mauricio Lea Plaza Peláez*

Como es habitual, tanto el presidente Morales como el Vicepresidente pronunciaron sendos discursos con motivo de la fiesta patria, los que merecen ser comentados en sus partes más relevantes.
Bolivia: “potencia continental” y la “década de oro”

Sobre el discurso del Presidente del 6 de agosto de 2014

El incremento de la renta petrolera gracias a la nacionalización del gas

Esta afirmación machacona no es verdad. El incremento de la renta hidrocarburífera se debe a la aprobación de la Ley de Hidrocarburos, antes que Morales sea presidente, ley que cambia la participación del Estado de 18 a 50% en dicha renta; se debe al incremento de los precios de exportación del gas que subieron entre 2007 a 2013 en un 202% en el caso de la Argentina y en un 226% en el caso del Brasil y a la duplicación de los volúmenes de producción de gas sobreexplotando nuestros campos. 

La renta que hoy se genera es producto de la riqueza descubierta y asegurada en los gobiernos anteriores a éste, ya que durante la gestión Morales, las reservas bajaron de 27.6 TCF a 12.8 TCF en 2006, a 9.9 TCF en 2009 y a 10,45 TCF en 2013. El ligero incremento en estos últimos 4 años fue de 0,51 TCF o sea, de 0,1275 TCF por año. Abastecer el consumo y la exportación demanda 0,75 TCF anualmente, lo que implica que por año estamos incubando un déficit del 83%, consumiendo nuestras ya bajas reservas. Este accionar irresponsable se traduce en el presupuesto de YPFB que sólo consigna un 15,3% para la exploración de nuevos campos. La gallina de los huevos de oro ya está en la olla.

En estos más de 8 años la renta boliviana se hizo cada vez más dependiente del gas, ya que no se ha avanzado nada en cambiar la matriz primario-exportadora, no se ha diversificado la economía y la tan anunciada industrialización del gas, del litio y del hierro sigue muy rezagada.

La pujanza económica del país

El Presidente se enorgullece porque podríamos lograr en esta gestión un crecimiento del PIB de 5,5%. Eso implicaría que el nivel de crecimiento de la economía habría aumentado en un 177% respecto a 2005. Sin embargo, la renta nacional creció entre 2005 y 2014 en un 599%, lo que lleva a concluir que el gobierno ha logrado incrementar el PIB casi en 2 veces frente al aumento de 6 veces de la renta nacional, lo que muestra su total ineficacia. 

En estos 9 años se han recibido 148.949 millones de dólares o sea que le correspondería a cada habitante US$. 14.806, lo que implica US$ 1.645 per cápita al año. La gente no ha sentido esa plata en la mejora de su calidad de vida. Los millonarios ingresos se han destinado al despilfarro irresponsable y a políticas asistenciales, por lo que no se ha mejorado sustancialmente el Índice de Desarrollo Humano del país, el que está estancado en el puesto 108 del ranking mundial desde 2007. Somos el país que gasta menos en educación y salud en Sudamérica y seguimos siendo el segundo país más pobre de la región. En resumen, el incremento de la renta nacional no se ha traducido en indicadores que muestren un cambio sustancial en el bienestar de los bolivianos.

Como a Evo Morales dejó de importarle la gente, en el discurso patrio casi no habló del desarrollo productivo, de la crisis de la justicia, de corrupción, de inseguridad ciudadana, de salud, de educación, de empleo, etc.

Los pilares de la “década de oro”

Según el cerebro del gobierno, los cuatro pilares de la década de oro, son: la igualdad basada en que los indígenas son el sujeto dirigente y núcleo sustancial del proceso. No sabemos si se refiere a los indígenas del TIPNIS o del CONAMAQ- que están siendo avasallados por el gobierno; lo que demuestra que el discurso indigenista es sólo una pantalla para el marketing político. Es por eso que el pueblo boliviano demanda un Estado que sea incluyente de todas las culturas, también de los mestizos que somos la mayoría.

El segundo pilar es la autonomía, ya que ahora los gobiernos departamentales y municipales tendrían facultad legislativa y el 20% de los ingresos serían manejados por las regiones. El MAS luchó y sigue luchando contra la autonomía dada su vocación centralista y de control directo del poder absoluto, lo que se ve plasmado en el contenido de la Ley Marco de Autonomías que coarta la autonomía y en la disminución de la participación de los niveles subnacionales en las transferencias fiscales que en este período de gobierno se redujeron de 22,3% a 10,8%, o sea, a casi la mitad. Las autonomías tienen mayores competencias pero menos recursos y el gobierno nacional se resiste a discutir el nuevo pacto fiscal que debería destinar al menos el 50% de la renta nacional a los gobiernos subnacionales.

El tercer pilar es la economía plural que tiene al Estado como el principal actor y se basa en la nacionalización de los recursos naturales y en la redistribución de la riqueza. Las empresas estatales se han multiplicado confundiendo el rol de un Estado regulador y controlador con el de un Estado empresario, que no es plural porque no permite el desarrollo endógeno de los actores económicos privados que han dejado de recibir políticas de apoyo.

El cuarto pilar sería el “optimismo histórico”, soñar en grande, por lo que le ofrecen proyectos como industrializar el hierro del mutún y el litio, ciudadela científica para exportar nuestra tecnología, energía atómica con fines pacíficos, industria pública de los medicamentos, aguinaldo para los adultos mayores, participación en el sistema de pensiones para mineros reduciendo la edad de jubilación, segundo satélite, etc.. De esta forma de pensar proviene la compra del satélite trucho, del avión de lujo del Presidente, del nuevo palacio de gobierno, etc.

La megalomanía, la demagogia y el despilfarro siempre van juntos, por ello ésta es una década que fue desperdiciada porque no se resolvieron los principales problemas del país en una coyuntura económica irrepetible. 

Que se acabó el tiempo de la confrontación

Este es otro anuncio estrictamente electoral, mientras el gobierno nacional continúa con la persecución judicial a sus opositores y mantiene en el exilio a miles de bolivianos que enfrentaron al régimen. Si la intención es verdadera, ¿por qué no se dicta una anminstía a los opositores enjuiciados, exilados o asilados?

Que habría erradicación de cocales

El Presidente afirmó que hoy sólo se cultivan 23 mil hectáreas de coca. Sin embargo sabemos que sólo 14 mil van para el consumo interno, o sea, 9 mil hectáreas están destinadas al narcotráfico (40%), más del 90% de la coca del Chapare. El narcotráfico se ha incrementado sustancialmente con la venia del gobierno y el Chapare es tierra de nadie gracias a la política de protección del principal dirigente de los cocaleros, el Sr. Evo Morales.

Como pudimos repasar, el afán del gobierno nacional de mostrarnos el país de las maravillas no tiene sustento obletivo y sigue siendo una pose demagógica y electoral que sólo demuestra el fracaso del ciclo del MAS en el intento fallido de construir un nuevo Estado más democrático, con justicia social y del que la mayoría de la gente se sienta orgullosa.-

* Economista. Ex Secretario de la Gobernación de Tarija.


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