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22 de octubre de 2014 - Número 149

Elecciones 2014 o cómo la izquierda se va desdibujando en Bolivia

Manuel De La Fuente*

Empezando por el MAS y continuando con algunos partidos como el MSM o grupos de ciudadanos como los que conformaron el Frente Amplio, todos han contribuido a que las fronteras entre la derecha y la izquierda ya no sean tan reconocibles.
Elecciones 2014 o cómo la izquierda se va desdibujando en Bolivia

Las elecciones pasadas han mostrado a una izquierda que poco a poco se ha ido desdibujando, empezando por el mas y continuando con algunos partidos como el MSM o grupos de ciudadanos como los que conformaron el Frente Amplio. Todos han contribuido a que las fronteras entre la derecha y la izquierda ya no sean tan reconocibles. Adicionalmente el PDC curiosamente ha contribuido aún más a desmitificar el carácter de izquierda del gobierno del presidente Morales

Pero ya antes de las elecciones el tema de las instituciones democráticas y el respeto de los derechos humanos, trascendieron esas barreras ideológicas. Si bien antes, en las épocas de las dictaduras militares, eran las izquierdas las que defendían la democracia y reclamaban por los derechos políticos de las personas; ahora son las derechas que plantean los mismos reclamos, frente a los autoritarismos del “socialismo del siglo XXI”, ya sea en Venezuela, Nicaragua, Ecuador o en la misma Bolivia. En realidad, ahora la ciudadanía boliviana, en un 55%, ya no sabe muy bien si es la derecha o la izquierda la que defiende más la democracia. A esta reflexión llega Carlos Crespo al comentar los datos de una encuesta publicada por Los Tiempos el domingo 5 de octubre del año en curso. Pero volvamos a las elecciones y veamos el comportamiento del mas.

La candidatura de Evo Morales

En la creencia popular pero también en la creencia de muchos intelectuales en América Latina se considera al gobierno de Evo Morales como un gobierno de izquierda, que estaría conduciendo a Bolivia al socialismo. Pues bien, estas elecciones han mostrado que esta caracterización está un tanto alejada de la realidad. En primer lugar en razón de su programa electoral, que contempla obras por dondequiera, más teleféricos, más carreteras, más satélites e inclusive una central nuclear. Programa que muy bien podría ser presentado por la derecha. Ya no se contemplan mayores nacionalizaciones, ese tiempo ya concluyó y ahora toca industrializar el país, anhelo de moros y cristianos prácticamente desde que el país existe. Y ¿qué decir de la “cuestión indígena” o del pequeño productor campesino?, pues ni el MAS ni la oposición dijeron mucho al respecto; a decir verdad no se comprometieron a nada de significativo con esos sectores de la población. 

La batalla electoral era para ganar el voto de las clases medias urbanas. Por eso el mas ha presentado en sus listas de candidatos a un menor número de campesinos y a mayor conjunto de empresarios y de antiguos militantes de los partidos tradicionales, considerados como neoliberales. Igualmente ha logrado alianzas con personajes y grupos que otrora era detractores acérrimos del “proceso de cambio”. ¿Son estos ciudadanos los que se han convertido y se están sumando a dicho proceso o es el mas que está cambiado de rumbo político? Se puede responder a esta pregunta recordando algunas medidas tomadas durante el segundo periodo del gobierno de Evo Morales.

El “gasolinazo” de diciembre de 2010: una medida recurrente en los gobiernos “neoliberales” fue aplicada por el gobierno de Morales, aduciendo que los precios bajos de los hidrocarburos en Bolivia provocaban su contrabando hacia los países vecinos, donde los precios del gas y la gasolina son más elevados. Pero la razón oculta era dar mayores márgenes de ganancia a las transnacionales petroleras para que inviertan más en Bolivia, particularmente en la exploración y así puedan descubrir nuevas fuentes de gas, tan necesarias para continuar aprovechando de esta “gallina de los huevos de oro” de Bolivia, que es la exportación de gas. Esta medida como bien señala Stefanoni, generó una serie de enredos ideológicos, “especialmente respecto al modelo de desarrollo y el horizonte económico”. Notemos que hasta el momento estos enredos no se han resuelto y seguimos sin saber cuál es el modelo de desarrollo que el mas quiere para Bolivia: 

El conflicto del tipnis, seguido por la aprobación de la Ley de Minería y Metalurgia, muestra que estos enredos se van clarificando y que el gobierno se va poniendo del lado de los sectores empresariales, en detrimento de los derechos de los pueblos indígenas a conservar sus territorios y en menoscabo de los campesinos que verán sus tierras contaminadas. Entre el modelo extractivista depredador del medio ambiente y el modelo “pachamámico” respetuoso de la naturaleza, el mas está optando por la primera opción. 

Pero ahora veamos rápidamente cómo los otros partidos o grupos, participantes de esta disputa electoral han contribuido a que se borren las líneas divisorias entre la izquierda y la derecha. 

Las otras candidaturas

Si bien Samuel Doria Medina ha hecho críticas al autoritarismo, a la corrupción y en general a varias políticas públicas implementadas por el mas, lo ha hecho de una manera ponderada. Por otra parte, su plan de gobierno es igualmente moderado y varias de sus propuestas podrían ser implementadas por el MAS. Pero lo que lo acercó hacia la izquierda fue la conformación del Frente Amplio, aunque fallido, que lo vinculó con prominentes figuras de la izquierda boliviana. Este acercamiento desdibuja en cierta medida la trayectoria izquierdista de dichas personalidades. Aunque la idea que ellos defendían era la de conformar un polo democrático que frene las veleidades autoritarias del mas.

En cuanto a la candidatura de Juan Del Granado su gran error fue primero plantear una alianza con el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, considerado por muchos como uno de los representantes de la “rancia oligarquía cruceña”, aunque la realidad puede ser muy diferente. Y segundo, una vez frustrado dicho acuerdo, se puso a dar sablazos a diestra y siniestra, perdiendo credibilidad y dejando en la incógnita de sus verdaderas posiciones ideológicas a muchos de sus seguidores, algunos de los cuales abandonaron el msm y se enrumbaron hacia el mas, que entre paréntesis le hizo la guerra con mucha dureza, durante la campaña electoral. 

Finalmente la candidatura de Jorge Quiroga, curiosamente es la que más ha contribuido a la desmitificación del carácter izquierdista del gobierno del presidente Morales. Tuto, como familiarmente se lo conoce ha señalado, en varias de sus entrevistas, que durante estos casi ocho años del “supuesto gobierno de izquierda” del mas, tanto la banca privada como las empresas petroleras han tenido ganancias extraordinarias y que por lo tanto cabe imponer mayores impuestos a la banca y eliminar los “costos recuperables” de las petroleras. De esta manera desmitificaba además, una de las medidas estrella del gobierno, la nacionalización de los hidrocarburos. Medida que no logró implementarse puesto que todas las transnacionales que estaban en Bolivia, se han quedado y siguen obteniendo pingues ganancias.

Con este discurso, el expresidente Quiroga hubiera podido perfilar a una nueva derecha, más consciente de las responsabilidades del Estado, que tiene que tener mayores recursos para poder implementar una serie de políticas públicas, ya sea de orden redistributivo, ya sea para incentivar la producción y/o para ofertar mayores servicios al conjunto de la población. Pero este discurso pareció más bien una simple estrategia electoral para desacreditar al mas.

Los únicos que presentaron un discurso de la izquierda tradicional, al que le añadieron elementos en defensa de los derechos de los pueblos indígenas y de los derechos de la naturaleza fueron los que apoyaron la candidatura de Fernando Vargas dirigente de la octava y novena marcha indígena en defensa del TIPNIS. Sin embargo, su llamado no fue escuchado por muchos.

* Economista. Director de CESU-UMSS.


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