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8 de septiembre de 2014 - Número 148

“Evo Morales es un neoliberal disfrazado de izquierdista”

José Luis Saavedra*

“Evo Morales es un neoliberal disfrazado de izquierdista”

Entrevista con Felipe Quispe 

Felipe Quispe Huanca es, sin duda alguna, el más importante líder de la nación aymara y, con esta entrevista, queremos homenajearle por su próximo aniversario, el 22 de agosto, en el que cumplirá 70 años de lucha al servicio del proceso de emancipación y liberación, y también responder a las acusaciones del gobierno de turno, que le atribuye, ladinamente, haber sido ministro del MIR (en el libro “Cultura del proceso. 1001 preguntas para entender el proceso de cambio”).

Militancia en el MITKA

Lo que debo expresar es que yo era muy inquieto, quería hacer política, como mis amigos, paisanos de mi comunidad, quienes ya militaban en otros partidos de izquierda, más que todo en el ELN (Ejército de Liberación Nacional). Por entonces (inicios de los setenta) me reclutaron para que sea militante y por eso hemos estado militando, de manera clandestina, cumpliendo el trabajo de propagandista en los años 70, 71 y 72. Ahí muere el contacto, la Imilla, yo no sabía exactamente quién era esa mujer, pero la mata el gobierno de Banzer y se rompe el contacto. En esa época no había celulares, ni teníamos teléfono a domicilio, sino los contactos consistían en dejar (el mensaje) en un hueco, recogerlo y volver a cargarlo en el mismo hueco. Así hemos estado trabajando, pero cuando (el contacto) murió, nosotros, toda la célula, también caímos ahí, estábamos cortados, no teníamos enlace, ya no había contacto. Sin embargo, el valor y la energía sobraban, como éramos jóvenes queríamos ir más allá. Entonces, yo fui a Santa Cruz a trabajar, a buscar gente militante, y también llegaba de allá. 

Un día yo escuché por la radio San Gabriel la novela de Tupaj Katari, que me ha impactado mucho, e invitaban a las personas para que podamos comentar sobre esa novela. En esa época la radio estaba aquí, en Sopocachi, y cipca (Centro de Investigación y Promoción del Campesinado) tenía su programa, precisamente cipca sacaba esa novela, y funcionaba en la calle Sagárnaga entre Max Paredes. Entonces, ya llegué ahí, hablé, me grabaron, parece que hablé bien no más y además le caí bien al que me entrevistó, era un señor (Jaime Apaza Chuquimia) así también de nuestra raza, de nuestra cultura. Entonces, él me dijo “mírame bien, ¿me puedes reconocer?”, yo le dije “sí, te puedo reconocer”, “entonces, nos encontraremos a las seis de la tarde en la puerta del cementerio”, aquí, en la ciudad de La Paz. Yo le esperé a las seis y él llegó un poco atrasado, con diez minutos, comenzamos a hablar, hablamos unas tres horas, pero no en un solo lugar, sino caminando por Alto Tejar, la Portada, por todas esas zonas. Yo le planteé hacer la lucha armada y él me dijo “no te preocupes, en nuestro programa también está la lucha armada, pero ya tenemos un partido, para qué vamos a fundar otro, es el Movimiento Indio Tupaj Katari”, yo no lo conocía, “pero, quiénes lo dirigen”, “Constantino Lima”, a quien yo le conocí el año 71 en el congreso (sindical campesino) de Potosí. 

Desde esa noche yo comencé a pensar, a repensar, y a cumplir con el trabajo, voluntariamente, a tiempo completo. Y gracias a mi esposa (Vicenta Quispe Mamani) yo he sido militante, a ella le gustaba la política y (ella) me decía, “yo voy a mantener a los chicos, voy a hacer todo lo que se necesita, pero vos anda, haz política”. A las seis de la mañana –cuando despertaba– me decía “dónde vas a ir ahora”, “yo voy a ir a tal lugar”, “ah ya, aquí hay plata para tu pasaje, hay tu merienda, tu comida, anda”, y en la noche cuando llegaba, (ella) me decía “ahora qué has hecho”, yo le contaba todo, tenía que portarme bien, yo no tomaba (bebidas alcohólicas), no era un hombre mañudo. Entonces, mi esposa me ha impulsado mucho.

Y así entramos a militar en el MITKA. Los otros compañeros, que me acompañaban, no aceptaron porque seguían siendo de la línea de izquierda, del ELN, y trataban de volver a reconectarse, pero yo ya estaba en el MITKA. Ahí he conocido a mucha gente, a Luciano Tapia, a Calixto Jaillita, a Fernando Surco, a muchos otros compañeros, que eran militantes muy activos.

Por entonces llegó de Canadá Constantino Lima y venía con plata, que había conseguido, yo no sé de dónde consiguió esa plata, él debe saber el origen. Pero, llega con plata y decidimos fundar (un partido político), legalmente, el año 1978, y nos dirigimos allá, no a la Ciudad de Piedras, sino a la comunidad de Jaime Apaza (quien actualmente está en otro lado, con la media luna), a quien yo le admiraba, él era mi modelo, era como un profesor, yo le hacía caso en todo lo que él me mandaba, me ordenaba, iba a las comunidades, viajaba, iba a pintar.

De aquí hemos viajado muy bien (para el congreso), la gente estaba alegre y contenta. Llegamos allá y se inauguró el congreso del MITKA, se formaron comisiones al estilo de una organización sindical, comisión política, económica, social. Yo estaba en la comisión política porque quería aprender más de política, quería saber qué era ideología, qué era el partido político, todo eso. Pero, no había gente que tuviera un amplio conocimiento sobre esos temas, sino todos estábamos aprendiendo. Las comisiones comenzaron a informar y luego entramos a las elecciones. Ahí, como Constantino Lima era del lugar, de Viscachani, toda la gente votó para él, y Luciano Tapia cayó, o sea que ya no ocupaba ningún cargo, estaba como cuarto o quinto hombre no más, y el tipo se enojó, cambió su rostro, no hablaba con nadie, ni conmigo, en realidad no sabía perder y tampoco entender que en el futuro podía volver a subir. 

A mí me nombraron como Secretario permanente y estaba a tiempo completo aquí, en el (hotel) Torino, cuyo dueño, Mario Urdidinea, también estaba en ese congreso, como quechua de Chuquisaca. Hicimos conferencia de prensa en el Torino, donde expuso Constantino Lima, como jefe del MITKA. Por entonces, Mario Urdidinea nos dijo “aquí están a un paso del palacio (de gobierno), pueden entrar, les entrego este local”, y nos dio gratis muchos meses, no pagábamos, y ahí funcionaba la oficina de MITKA.

Sin embargo, lo que no nos gustaba (en el MITKA) era que había mucha pelea, tanto de parte de Lima, como de Tapia, quien nunca estaba contento y comenzó a hacer guerra en contra de Lima. Y hay pues ratos que a mí me salen ideas, de pronto una mañana yo pensé “cómo se puede apagar estas peleas, estos rencores que existen”, eran peleas internas, no las sacábamos públicamente. Y se me ocurrió que podíamos nombrarlo (a Tapia) como candidato, hablé con Lima, le dije “mira, hermano, no seamos igual que los partidos tradicionales, por qué no cedes como candidato, por qué no le damos ese lugar, ese sitial a Luciano Tapia”, “ah está bien, muy bien”, me dice, “haremos eso”. Entonces, en una reunión yo sugerí “por qué no le nombramos (a Tapia) como candidato del MITKA” y la directiva aceptó de lleno y recién el tipo cambió de rostro, se puso legal, o sea normal, y preguntó “¿en serio me estás hablando Constantino?”, “sí, hermano, tú vas a ser candidato”. Entonces, le proclamamos candidato, pero no había un vicepresidente, y ahí estaba Isidoro Copa Cayo, potosino, quechua también, y a él lo nombramos como vicepresidente. Pero, Tapia seguía frenando a Lima, decía “vos tienes que dictar el documento, como jefe tienes que hacer el programa de gobierno”, Lima nunca aportaba, es no más un alarde, un hablador, nunca lee libros, los bota, dice “es cuestión q’ara”; en cambio, Tapia tenía ideas, aportaba muchas cosas. Así, entramos a las elecciones el año 1978, luego el 79, hasta el 80, después el MITKA se divide. 

A pesar de todo, nosotros queríamos seguir trabajando porque pretendíamos que el movimiento indio siga adelante. Yo sacaba documentos, hasta con mi firma, bien o mal redactados, y los dejaba a los periódicos a nombre del MITKA, pero eso no le gustaba a Luciano Tapia y me ha enjuiciado ante la Corte electoral. Entonces, como nos han enjuiciado, nos han visto como a los rebeldes que hemos sobrepasado a un jefe político, nos separamos, y dijimos “hagamos nuestra propia tienda política, una corriente política del ayllu”. Ahí nace la Ofensiva Roja de los Ayllus Tupaj Kataristas, de ahí nace, no cae del cielo, no es un milagro de nadie. 

Entonces, nos salimos (del MITKA) Fernando Surco, Calixto Jayllita, mi persona, Camila Choquetijlla, mucha gente, casi todos, lo dejamos solo a Luciano Tapia, y Constantino Lima también se fue por otro lado, ellos se fueron más antes, o sea que nos hemos dividido. Los más rebeldes nos hemos ido con los ayllus, los hombres y las mujeres que pensábamos llegar al poder con las armas o tomar el camino de las armas, el camino de Tupaj Katari, nos hemos separado. 

Así, hemos estado cumpliendo con el trabajo político, yo ya era dirigente sindical, aquí en la FDUTCLP-TK (Federación Departamental Única de Trabajadores Campesinos de La Paz-Tupaj Katari), y ese credencial me ha servido mucho para llegar a las comunidades, comenzar a conocer a la gente, y también para avanzar.

La intrusión de los Linera

El año 1985 conocimos a Álvaro García Linera y a su hermano Raúl (recién llegados de México), claro, recién llegaron, creo que residían tres o cuatro meses. Estaban colaborando a su tío, Oscar García Suárez (Ministro de la UDP), Ministro de Trabajo, y pintando viva el MNRI, viva la UDP, pero no sabían nada, eran unos chicos bisoños, que recién estaban aprendiendo a hacer política.

En cambio, Fernando Surco, el año 70 y 71, ya había estado en Argentina, con Roberto Santucho, en el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), haciendo la guerrilla urbana. Y había otro de Santa Cruz, que también había estado en las mismas filas, se trataba de Juan Rodríguez (diputado de la UDP), quien asaltó la casa Toyota, con él éramos muy amigos, era muy bueno ese hombre, muy capaz, no tenía miedo, eso me gustaba, es que como comandante uno tiene que ser así, sereno, porque si el comandante va a temblar, no funciona nada. Hacíamos recuperaciones (asaltos) y una vez obtenida la plata, la colocábamos en un buen lugar, nadie robaba, nadie tenía ambiciones, porque esa plata era para una causa. Él (Rodríguez) se cambiaba, se ponía traje y corbata e iba a escuchar al Tránsito, a Inteligencia, como era diputado, padre de la patria, no tenía ningún problema, o sea que el asaltante estaba junto con la policía (como siempre), claro, ya sabíamos qué iban a hacer. Es que hemos manejado bien fino, nunca nos pescaban, nunca, porque habíamos aprendido en otro país (de Centroamérica), en muchos lugares, cómo se hace una recuperación económica. Entonces, Surco era también profesional, había aprendido en Argentina y nosotros en El Salvador y en Guatemala. 

Un día Rodríguez nos dice “hay tres jóvenes, que hablan igual que ustedes, también son unos locos”, yo le dije “me gustaría conocerlos”, por entonces Rodríguez vivía aquí, en el Hotel Avenida, en la avenida Montes entre Bozo, saliendo de la plaza Alonso de Mendoza, en plena esquina, sigue siendo hotel hasta ahora, ahí nos citó a las 6 de la tarde. Nosotros llegamos un poco adelantados, ellos también ya habían llegado, y ahí estaban dos blanquillos, un indígena más, tres, nos han presentado, nos dimos la mano. Pero, eran pues unos muchachos mal vestidos, famélicos, insignificantes. En cambio, nosotros contábamos con experiencia, ya teníamos nuestra vida política, clandestina, conspirativa. Ellos (los Linera) eran “marxistas”, nos dieron algunos documentos hechos por ellos, citaban a Marx, a El Capital. Pero, no definimos nada, sí hablamos sobre la lucha armada que se puede desarrollar, ellos también hablaron de El Salvador, citaban al comandante Marcial, a quien nosotros también le conocíamos, pero por otro lado, ellos no sé por qué, parece que Raquel Gutiérrez tuvo contactos.

Desde ese día, aquí, en la Federación (campesina) de La Paz, en la zona San Pedro, en la calle Bartolina Sisa, el cojudo se paraba todos los días, los dirigentes me decían “qué cosa quiere ese q’ara”, “qué es de vos, ese maricón”, claro, ellos ya calculaban (se notaba), era notoria su presencia, a las nueve de la mañana ya estaba parado ahí, a las 12 también. Finalmente, yo me enojé porque no me gusta ese tipo de gente. Entonces, le dije “hagamos una prueba, si servimos o no para la lucha armada”. Entonces, hicimos una prueba en Cochabamba, ahí han resultado no más, porque a ellos (a los Linera) los vestimos con uniforme de policía, como subteniente o teniente efectivo, y salía bien fino, es que aquí, en este país colonizado, los oficiales son pues blancos, blanco mestizos; en cambio, el soldado, el guardia es indio. Entonces, igualito los formamos, todos con grado. A partir de ahí nos hemos conocido, hasta lograr unir el EGTK (Ejército Guerrillero Túpac Katari), aunque ellos no querían llevar ese nombre, pero nosotros lo hemos impuesto, porque éramos mayoría. De eso se trata hasta caer en la cárcel (el 92). Así empezamos nuestra vida política y esto es lo que le puedo comentar. 

En la próxima entrega referiremos la crítica radical de Felipe Quispe al gobierno del MAS.


  • 1. Por razones de espacio hoy publicamos la primera parte de la entrevista y la próxima la segunda parte.
  • 2. Mario Roberto Santucho fue un guerrillero argentino, fundador del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y Comandante de la mayor guerrilla marxista (no peronista) de Argentina, el Ejército Revolucionario del Pueblo. Wikipedia.
  • 3. Salvador Cayetano Carpio, conocido también por el seudónimo de Comandante Marcial, fue un político y dirigente sindical salvadoreño, fundador de las Fuerzas Populares de Liberación Farabundo Martí y del FMLN. Wikipedia.
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