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15 de agosto de 2014 - Número 147

Listas de candidatos y administración de poblaciones

Christian J. Kanahuaty*

El presente artículo intentará una articulación de los conceptos de ventriloquía y administración de poblaciones propuestos por Andrés Guerrero (2010) con el objetivo de establecer el contexto de producción de la dominación en Bolivia, a partir de la visualización de las candidaturas lanzadas rumbo a las elecciones de octubre de este año en Bolivia.
Listas de candidatos y administración de poblaciones

Ejercicio de administración y lenguaje de intermediarios
Si bien Guerrero trabaja el tema de la administración de poblaciones teniendo en cuenta la estructura agraria ecuatoriana y la administración política y económica de la hacienda, para decir que la territorialización y las estructura de poder feudal y del huasipungo, sirven para reestablecer el tributo indígena ya no hacia la corona española, sino hacia el terrateniente, se puede establecer que el tributo indígena se desplaza de la fuerza de trabajo huasipunguera, hacia las relaciones clientelares y prebendales que establecen los patrones sobre sus súbditos.
Ahora bien, la administración de poblaciones, se establece cuando hay un control biopolítico sobre la población: los criterios son raza, lengua, poder económico y propiedad privada. El eje problemático de la administración de poblaciones añade el ventriloquismo como una forma de establecer que los indígenas cuando se tenían que relacionar con la corona española, antes y luego con los terratenientes, necesitaba de intérpretes que eran los intermediarios entre unos y otros. Pero este intérprete en realidad no hablaba por ellos, sino que modificaba lo que los indígenas querían decir, hablaba en su lugar y buscando también sus propios beneficios.
Entonces, la administración de poblaciones despoja a las comunidades de su capacidad de gestión y establece intermediarios que hablaran con los detentadores del poder en códigos lingüísticos y sociales alejados de la comunidad. Lo que se establece es una fractura sobre el vocabulario. Quizás sobre este punto los trabajos de Rossberry y Williams nos sirvan para entender mejor la manera en que el lenguaje del terrateniente, o en este caso, del Estado, es modificado constantemente. “Cada caso revela maneras en las que el Estado, que nunca deja de hablar, no tiene audiencia; o, más bien, tiene una cantidad de audiencias que oyen cosas diferentes; y que, al repetir lo que dice el Estado a otra audiencias, cambia las palabras, los tonos, las inflexiones y los significados. Difícilmente se trate, según parece, de un marco discursivo común”. (Rossberry 2002: 10). Raymond Williams, en cambio nos dirá que las palabras van cambiando conforme pasa el tiempo y no se trata simplemente de un efecto de resignificación ni de resemantización, sino de mutación de un imaginario completo que hace que esa palabra tenga otro fondo histórico y remita a su vez hacia otras dimensiones de lo real.
En ese sentido, las razones por las cuales la población está administrada por la autoridad es: 1) Porque aún se reestablecen bajo mecanismos sofisticados los pactos de reciprocidad entre gobernadores y élites de los “grupos subalternos”, 2) porque las medidas realizadas desde el consenso, consentimiento y negociación, son aceptadas y traducidas dentro de un proceso pragmático de racionalidad instrumental, 3) porque las organizaciones partes de los grupos subalternos han perdido notoriedad y capacidad de movilización, porque sus dirigentes, aquellos que establecen el ejercicio de ventriloquía en su nombre, han pactado con el poder desmovilizando la acción colectiva.

Listas como administración
de la población

Guerrero, propone que los censos, las listas de huasipungueros que trabajan en la hacienda los cuadernos de rayas, equivalente a los cuadernos donde los trabajadores, obreros o campesinos pedían a las pulperías comestibles y éstos se anotaban, para que cuando el huasipunguero pagara a los huasipungos, lo gastado y anotado en el cuaderno de rayas sea descontado, cabe decir que ese cuaderno se rayas aumentaba si se moría algún animal que estaba al cuidado del huasipungo o si el patrón corría con los gastos de la curación si el huasipungo se enfermaba o necesitaban en préstamo dinero o animales. Se sabe, a través de los archivos, que estos cuadernos de rayas funcionaron hasta poco después de la reforma agraria en Ecuador a mediados de la década del sesenta. Estableciendo que incluso en la actualidad, en algunas comunidades, los comunarios, aún sigan pagando lo adeudado e inscrito en el cuaderno de rayas.
Su equivalente son las listas del censo y los criterios con los cuales se establecen las estratificaciones raciales, las relaciones de autoafirmación y la ubicación geográfica de determinadas nacionalidades, y el hecho mismo de que se piensen como nacionalidades dentro de un esquema estatal unificado, centralizado, pero que se reclama como plurinacional.
Y en ese sentido, las listas de candidatos más allá de establecer una relación de discriminación positiva significa en los hechos, la manera en que se estratifican las relaciones del poder con las identidades que funcionan y se mueven al interior del Estado, toda vez que las identidades no son monolíticas ni homogéneas, ni sólidas. Pero a las listas realizadas por el partido de gobierno y en realidad cualquier lista de candidaturas rumbo a las elecciones de octubre, les conviene ver que las identidades no son móviles, sino las asimilan desde una perspectiva esencialista. Como si ellas fueran las receptoras de una tradición, de una historia y de una propuesta de transformación, “profundización” y modernización del Estado.
Porque, desde ese punto de vista se establece una visibilidad sobre las listas. Las listas están en competencia y tienen una labor: recolectar la representación de la población. Entonces, es por medio de las listas que se polariza no sólo el escenario político sino la población, entre posiciones contrahegemónicas y hegemónicas; lo que nos lleva a pensar en las formas en que desde una lista se puede anular el conocimiento expuesto en otra lista y eso incluye, por supuesto, la confrontación y la persecución política.

Ventriloquía final
La ventriloquía es el acto de hablar en nombre de otros, es hablar por otro y hacer de esta ilusión una forma de política aceptada y ratificada desde el poder, para profundizarlo. Es decir, que la ventriloquía es traducción y explicación de un proceso a través del sentido común instaurado por un grupo poblacional, que se sublima en un solo personaje, puede ser el presidente, el director de una empresa o el secretario ejecutivo de una organización.
Lo que se trata es de establecer una relación de hegemonía, donde el interés particular pasa a ser entendido y aceptado como un interés general. Y eso sucede porque mediante los actos de ventriloquismo intentan establecer un nuevo lugar de enunciación. Es decir, desde la hacienda se habló en nombre de los indígenas. Y esto significaba que un blanco hablaba en nombre de un indígena, ¿Pero qué pasa cuando es el mismo indígena en situación de dominación que habla en nombre de otros indígenas que no tienen capacidad de movilización?
Ese es el momento cuando el ventriloquismo adquiere ya no sólo un componente racial, o de poder, sino de domesticación y de normalización de las reglas de juego de la representación política. Rompiendo de ese modo cualquier posibilidad de gobierno de los movimientos sociales o desatando los cruces entre democracia representativa y democracia participativa. Ello implica que los arreglos institucionales de profundización de la democracia, al menos para el caso de Bolivia y en menor medida en Ecuador, son confeccionados para generar un movimiento de hiperventriloquía política donde se subsumen voluntades e historias.
El hiperventriloquismo construye las listas de administración de poblaciones, construye al mismo tiempo la ilusión de la representación y la invisibilización de: 1) Las contradicciones de clase y 2) las contradicciones étnicas. Retornando, de este modo hacia la construcción unidireccional del poder que es capaz de instaurar transformaciones estatales y que impide las críticas y los procesos contrahegemónicos bajo un esquema racializado y de segmentación económica.
Estos aspectos quedan por estudiar, pero pensar este momento como la revelación de una faceta de hiperventriloquía por parte del gobierno, puede generar una interpretación procesual y atendiendo a aspectos antes no tomados en cuenta, evitando pensar el Estado solamente desde los campos de las reglas de juego y la institucionalización democrática. Añadir cuestiones relacionadas a la administración de poblaciones ofrece la posibilidad de releer al Estado y su construcción, tanto en los niveles estructurales como cotidianos.

Bibliografía
Guerrero, Andrés
2010   Administración de poblaciones, ventriloquía y transescritura: análisis históricos, estudios teóricos. Ed. iep-flacso. Ecuador.
Roosberry, William
2002   “Hegemonía y lenguaje de la contención”. En: Aproximaciones teóricas: El Estado. Ed. IEP. Lima.
Williams, Raymond
2001   Cultura y sociedad. Ed. Nueva Visión. Argentina.

* Escritor y analista político.

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