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15 de agosto de 2014 - Número 147

Tiempos y relatos

José Orlando Peralta B.*

Una comparación crítica del discurso mediático y las estrategias del Movimiento Al Socialismo y la Unidad Demócrata, como principales contendientes político-electorales.
Tiempos y relatos

La coyuntura pre-electoral boliviana sugiere dimensiones discursivas, mediáticas y estratégicas, es decir, los actores políticos que empiezan a proclamar sus nombres en la plataforma de ofertas electorales son los jugadores de un escenario donde su relato y consecuente resonancia son acciones básicas que se despliegan de acuerdo a su pensar político de corto plazo o circunstancial, mediano plazo o proceso coyuntural, o historia larga. Intentaremos hacer una reflexión sobre el Movimiento al Socialismo y la Concertación Unidad Democrática, tomando en alguna medida las dimensiones y temporalidades en cuestión, como forma de aportar una perspectiva sobre la complejidad pre-electoral que empezamos vivir.
Podríamos considerar que la base del relato del MAS, el cual busca dar luces estratégicas para revitalizar y activar políticamente el proceso que hegemoniza desde el 2006, es la Agenda Patriótica del Bicentenario 2025 donde se plantean los 13 pilares como forma de hacer gestión pública durante los próximos 10 años. El despliegue mediático de esta propuesta se viene dando de forma paulatina, y que si bien es un relato de poder que se va posicionando como horizonte para la próxima década, es también, estratégicamente hablando, el eje discursivo en la coyuntura corta o circunstancial pre-electoral, porque los objetivos planteados se circunscriben a problemáticas aún irresueltas en Bolivia, que calzan adecuadamente en una propuesta programática de gobierno, pues la erradicación de la pobreza, la socialización de los servicios básicos y el Acceso gratuito a educación, salud y deporte, son metas constitutivas en correlato con la soberanía sobre los recursos naturales como forma de contener un sentimiento nacionalista.
La cumbre del G-77 más China, realizada en Santa Cruz, puede entenderse como un relato que busca dar sentido a la historia larga. “Necesitamos construir una visión distinta del desarrollo occidental capitalista, transitando desde el paradigma del Desarrollo Sostenible al paradigma del Desarrollo Integral para Vivir Bien”, fue uno de los planteamientos de Evo Morales, o mejor, “el tiempo de las naciones del sur”. En este contexto discursivo, cuando David Choquehuanca explica que el reloj instalado en el frontis del Palacio Legislativo es el “reloj del sur” y gira al revés o a la izquierda en virtud a la recuperación del “camino” y la “identidad” de los pueblos del hemisferio, se puede entender, también, como un texto con simbolismo mediático estratégico (es noticia en cadenas de tv nacionales e internacionales) en el tiempo corto y por ende, circunstancialmente favorable para cohesionar ideológicamente a su voto duro fortaleciendo su identidad política mediante su incidencia, y que es parte del gran relato que sugiere el tiempo de las naciones del sur, de su nueva historia larga.
Es decir, el gran relato del MAS estructura una estrategia mediática que intenta jugar entre la historia larga y el proceso coyuntural del tiempo medio (2025) para alimentar la circunstancia pre-electoral del tiempo corto (octubre 2104), buscando posicionar en el imaginario colectivo una gestión gubernamental aceptable, propagando los alcances macroeconómicos como efectos de la nacionalización, que más allá de ser datos evidentes, es una forma de comunicar políticamente un contexto socio-económico favorable para todos y que no podría ser de otra manera.
Con respecto a la Concertación Unidad Democrática, se ha constituido en un polo gravitante de la oposición, por poseer como condiciones objetivas una Gobernación simbólicamente opositora al gobierno, un ex-gobernador que gana una elección regional con mucha bulla nacional (2013) y un candidato que viene trabajando su imagen y mensaje político desde hace buen tiempo. No obstante, si bien son actores identificables mediáticamente como centro-derecha su discursividad estratégica, por el momento, solo tiene como alcance el pacto fiscal, la lucha contra la corrupción, el narcotráfico, seguridad ciudadana, reflejar austeridad con la venta de los autos y aviones de lujo del presidente, entre otros mensajes por demás de recurrentes en toda campaña, aunque no de menor importancia como la salud y la educación, que se circunscriben a lo circunstancial: al 12 de octubre como límite temporal, y que para nada plantean una alternativa político-filosófica al molde ideológico-conceptual y la configuración institucional del Estado Plurinacional. Su mejor juego discursivo es interpelar críticamente la gestión del gobierno, lo cual le ha permitido situarse mediáticamente como actores denunciantes, que en el caso de Doria Medina, ha sabido hacerlo resaltando el despilfarro de recursos económicos y la poca claridad en la gestión de los recursos del programa Bolivia cambia, Evo cumple.
Con lo que es posible decir que la Concertación Unidad Democrática plantea un relato de sobrevivencia, pues al constituir una alianza electoral en el tiempo límite y ser condescendientes con la nacionalización y la Constitución, su frase una Mejor Bolivia es Posible solo sugiere una alternativa que gravita en la austeridad de la gestión pública, una mirada corta de la historia, sin intención de relevo ideológico.
El tratar de hacer una comparación de los tiempos y relatos del MAS y la CUD, se puede entender como un ejercicio que busca plantear una perspectiva analítica de los discursos mediáticos que pretenden estratégicamente darle forma y color a sus horizontes históricos y hacerlos digeribles en el imaginario colectivo, con el fin de provocar un sistema de sensaciones políticas para legitimar y consolidar sus respectivos proyectos de poder. En este sentido, consideramos que el Movimiento al Socialismo luego de 8 años en el gobierno recicla sus relatos, adecuándolos a los diversos tiempos para que sigan siendo creíbles y una herramienta útil para afianzar su legitimidad política. En cambio, la Concertación Unidad Democrática, todavía relata con una intensidad acorde al tiempo corto, recurriendo a mensajes trillados, denunciando y proponiendo uno que otro destello discursivo como el necesario pacto fiscal, que de cierta manera es un mensaje con capacidad de desplegarse en el proceso coyuntural 2025 si es que trasciende la mirada regional. No obstante, para eludir un probable epitafio fechado el 12 de octubre del 2014, tiene como desafío institucionalizar su pensar histórico-político con imaginación y creatividad para construir relatos envolventes ideológicamente y viables políticamente en función de tiempos medios y largos.

* Politólogo UAGRM

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