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16 de mayo de 2014 - Número 144

Historia de un libro, I: "Bolivia, hoy", 30 años después

James Dunkerley*

El historiador inglés James Dunkerley reconsidera aquí el contexto y el texto mismo de un libro clásico en la interpretación de la Bolivia moderna, "Bolivia, hoy" compilado y editado por René Zavaleta Mercado en 1983. Y, para hacerlo, convoca, en esta primera parte, las trayectorias intelectuales de los autores de los capítulos: Zavaleta Mercado, claro, pero además Luis H. Antezana, Horst Grebe López, Silvia Rivera Cusicanqui y Guillermo Lora. Luego retrata, ya en la segunda parte (que aparecerá en el siguiente número de Nueva Crónica), las condiciones políticas y el clima intelectual de América Latina en la última fase de la Guerra Fría (además de proponer que, no obstante los cambios del país después de 1983, gran parte del aparato analítico de Bolivia, hoy sigue siendo útil). Este texto fue publicado en inglés en el número 10 de la revista Bolivian Research Review. La traducción es de Virginia Ruiz P.
Historia de un libro, I:

El jueves 15 de diciembre de 1983 las prensas de Gráfica Panamericana en la Colonia del Valle de Ciudad de México terminaron la impresión de las 3.000 copias de Bolivia, hoy. Publicada por Siglo xxi, esta colección de ensayos de 240 páginas fue editada por René Zavaleta Mercado (1937-84), que contribuyó al volumen dos ensayos propios, además de su introducción a textos de Luis H. Antezana (1943), Horst Grebe López (1943), Silvia Rivera Cusicanqui (1949) y Guillermo Lora (1922-2009).
El día en que las 3.000 copias del libro salían de las prensas en el Distrito Federal sólo su editor vivía en México, aunque en ese momento ya tenía el plan de volver a Bolivia para seguir de cerca la rápida evolución de la crisis socio-política boliviana, esa que lo había llevado a escribir su capítulo “Las masas en noviembre”. Ese extraordinario ensayo de 50 páginas, que tomó la crisis de noviembre de 1979 como leitmotiv para un audaz estudio de la vida nacional contemporánea, abre Bolivia, hoy (11-60) y sería, de ahí en adelante, el texto más íntimamente relacionado con Zavaleta en el mundo entero. De hecho, “Las masas en noviembre” ya había sido publicado en La Paz en junio de 1983 por la Editorial Juventud, en un libro que también incluía otros dos ensayos de Zavaleta: ‘‘Forma clase y forma multitud en el proletariado minero en Bolivia”, que es el capítulo final de Bolivia, hoy (219-240), y “Cuatro conceptos de la democracia”, que había sido publicado en 1981 en Bases 1, el número único de una revista dedicada a las “expresiones del pensamiento marxista boliviano”, editada por Zavaleta junto a Carlos Toranzo, Rivera Cusicanqui y Grebe López, (este último un colega de la flacso: Grebe López enseñaba economía). (1)
Ese número único de Bases, que no ofrece detalles de publicación pero que probablemente apareció en junio o julio de 1981, también incluía la primera versión de “Sistema y proceso ideológicos en Bolivia (1935-1979)”, ensayo que apareció apenas alterado 18 meses después en Bolivia, hoy (60-84) y que, como es sobre todo evidente en los textos del mismo Zavaleta y de Rivera, ejerció una considerable influencia en la colección como totalidad. Antezana, que en realidad no conoció a Zavaleta, cumpliría posteriormente un rol clave en la interpretación del muchas veces denso, alusivo y conceptualmente desafiante trabajo de su distante editor.(2)
Para Rivera, que había estado en México ocasionalmente (y que pasó buena parte del período 1980-1982 exilada en Colombia), su capítulo en Bolivia, hoy, “Luchas campesinas contemporáneas en Bolivia: El Movimiento ‘Katarista’, 1970-1980” (129-168) era algo así como un punto intermedio entre una pieza breve y reflexiva en Bases, “Memoria colectiva y movimiento popular: notas para un debate”, que se abre con una larga cita de Walter Benjamin y no se ocupa de Bolivia en absoluto, y la publicación en La Paz en octubre de 1984 de Oprimidos pero no vencidos. Luchas del campesinado aymara y qhechwa, 1900-1980. Este libro-panfleto, que lleva un prólogo de Antezana, ampliaba notablemente el rango cronológico del texto de Rivera para Bolivia, hoy. El libro proponía al final la breve aplicación de una teoría de la memoria colectiva a la experiencia de los indígenas de Bolivia: distingue entre una memoria ‘larga’ (colonial) y una ‘corta’ (la del 52). Fue un trabajo que llegó a ejercer una influencia realmente extraordinaria, tanto en los círculos académicos como en los políticos, en las décadas siguientes.(3)
La publicación de Oprimidos pero no vencidos se produjo dos años después del fin de los gobiernos militares y en medio de una crisis del gobierno de la udp, encabezado por Hernán Siles Zuazo, que había ganado las elecciones de 1980, y que, de acuerdo a Zavaleta, se había comportado a lo largo del período 1978-1982 como “un parásito del estruendo campesino y obrero” (34). Zavaleta, que había pertenecido en diferentes momentos a todos los partidos políticos que componían la coalición de la UDP (MNR –del que salía el MNRI–, MIR, PCB), había rechazado la invitación a servir como ministro de minería –posición que había ocupado (a los 27 años) para el MNR entre abril y noviembre de 1964.(4) Su co-autor y compañero de militancia Horst Grebe López, con un doctorado de Berlín Oriental y más acostumbrado al “socialismo realmente existente”, ya había estado ejerciendo funciones en ese gobierno (en el cargo de Ministro de Trabajo y Minería) desde noviembre de 1983, un mes antes de la publicación de Bolivia, hoy. Grebe López dejó el gabinete el 21 de noviembre de 1984, día en que todos los ministros del PCB renunciaron; el partido se fracturó en su V Congreso, en febrero de 1985, dividido por una profunda discrepancia sobre cómo reaccionar a la crisis del ‘Estado del 52’.
Zavaleta, sin embargo, no vivió para ver este desenlace de las luchas internas del partido del cual había sido siempre más un miembro formal que un militante activo. Tampoco, de hecho, fue testigo, en agosto de 1985, del colapso de todo el paradigma político que había estado tratando de entender y cambiar por más de dos décadas. Como Fernando Mayorga escribiría cinco años más tarde:
En 1984 retorna, finalmente, a Bolivia, pero en el mes de junio sufre los primeros síntomas de una enfermedad desconocida y es trasladado a México a ser atendido. Permanece en estado de coma durante casi seis meses y fallece el 23 de diciembre.(5)
El papel, central, de René Zavaleta en la configuración de Bolivia, hoy exige, claro, que volvamos más adelante a una discusión detallada de su legado (en la segunda parte de este ensayo), pero que quede registrado aquí y antes que, en el momento de su fallecimiento, sus colaboradores recorrían senderos considerablemente divergentes. Antezana, orureño como Zavaleta, luego de un doctorado obtenido en Lovaina en 1974, radicaba en Cochabamba y era catedrático en un campo que podría ser descrito como “estudios culturales”, terreno en el que aplicaba sus formidables habilidades en filología, su interés (y apetito) por la cultura popular –particularmente la música, el cine y el fútbol–, todo esto de una manera no sectaria y con una no muy común modestia en la aplicación del post-estructuralismo francófono (¿tal vez esa modestia era una virtud belga?).(6)
Grebe, como hemos visto, era parte del gobierno de la UDP e inevitablemente se enfrentó a las realidades prácticas de trabajar para el Estado en una posición de mando: chocó con ex-camaradas y apoyó empresas capitalistas, como la compañía de zapatos Manaco, en contra de los trabajadores.(7) Para Lora, un militante trotskista por 40 años, autor de la Tesis de Pulacayo, y con la experiencia de toda una vida dedicada a la vituperación de todos y cada uno de los fenómenos políticos que se ubicaran a su derecha, no era ninguna sorpresa que se produjera, con la UDP, tal convergencia entre el “estalinismo” y el “nacionalismo”. El capítulo de Lora en Bolivia, hoy (“La clase obrera después de 1952”) es en realidad un “préstamo” y compendio elaborado por Zavaleta a partir de los muchos textos del autor sobre el tema. Lora fue también el menos involucrado, intelectual o políticamente, en los evidentes gestos de innovación y renovación analítica del libro. Su participación en él derivaba de una iniciativa de Zavaleta, que había sido su adversario político en varios grados y varias coyunturas por más de 25 años.
En contraste, el retorno de Silvia Rivera Cusicanqui a Bolivia en 1983 marcó su firme giro hacia un intenso activismo político. Al romper por completo con la visión centralista, monocultural y Estado-dependiente de los partidos de izquierda, Rivera apoyó el llamado a un gobierno de los trabajadores y campesinos a partir de la COB y la CSUTCB:
En la COB no se disuelven las especificidades y las diversas prácticas sociales de mineros, campesinos quechua-aymaras, amas de casa, etc. La lucha por una sociedad multicultural coexiste con la lucha por ampliar la democracia obrera…(8)
El 13 de noviembre de 1983, justo un mes antes de la publicación de Bolivia, hoy, Rivera tuvo un papel central en la creación del Taller de Historia Oral Andina (THOA), que durante las siguientes dos décadas promovería la investigación y difusión de una “historia indígena desde abajo”, trabajo que transformó cualitativamente los parámetros conceptuales y políticos de esa disciplina en el país.(9)
Cualquiera fuera su residencia en 1982-3 o cualquiera fuera la trayectoria política precisa de los autores, es un hecho que Bolivia, hoy le debía mucho al hecho de formar parte de la serie “historia inmediata” publicada por la editorial Siglo XXI de México. Precedida por volúmenes de similar formato dedicados a Colombia, Ecuador y Argentina, el libro editado por Zavaleta se parecía sobre todo al primero de la serie, Centroamérica, hoy, compilado por el cientista político nicaragüense Edelberto Torres Rivas.(10) De la misma manera en que, años más tarde, Luis Antezana se imaginaría a Zavaleta leyendo el Felipe Delgado de Jaime Saenz, puedo ahora yo imaginar su interés en el libro de Torres Rivas, que explicitaba una idea vital compartida con Bolivia, hoy.(11)
Los trabajos contenidos en este volumen han sido escritos por diversos especialistas… el proyecto no tiene, como podrá verse, unidad teórica ni un marco metodológico común…(12)
Aunque en Bolivia, hoy esta divergencia es más visible en el caso del estudio de Lora y pese a que hay un grado perceptible de influencia de Antezana en los trabajos de Zavaleta y Rivera, todos los capítulos ofrecen tonos y procedimientos expositivos diferentes pero complementarios.
(Continuará…)

* Historiador. Catedrático de la Universidad
de Londres.

  • 1. Cuando exista más de una versión de un texto –como es muy frecuente con los autores de esta colección–, citaré la publicada en Bolivia, hoy: es el tema de este ensayo. De 1988 en adelante, Los amigos del Libro comenzó a publicar las (incompletas) Obras completas de Zavaleta Mercado. Ninguna de esas publicaciones incluyó material de Bolivia, hoy. En 2011 Plural editores publicó, en la edición de Mauricio Souza Crespo, el primer volumen de Obra completa, que reúne libros, artículos, ensayos y panfletos del período 1957-1974. El volumen II cubre el período 1975-1984, es decir, mucho del material discutido en este trabajo. Este ensayo le debe mucho a los consejos, y al préstamo de materiales, de Winston Moore, un vecino del norte de Londres.
  • 2. Luis H. Antezana, Ensayos escogidos, 1976-2010, La Paz: Plural editores, 2011, 649-651; La diversidad social en Zavaleta Mercado, La Paz: CEBEM, 1991; Dos conceptos en la obra de René Zavaleta Mercado: Formación abigarrada y democracia como autodeterminación, Maryland: Latin American Studies Center, 1991; “La crisis como método en René Zavaleta Mercado”, Ecuador Debate, 77, Agosto 2009, 107-124. Antezana escribió el prólogo al estudio más extenso y detallado del pensamiento de Zavaleta: Luis Tapia Mealla, La producción del conocimiento local. Historia y política en la obra de René Zavaleta Mercado, La Paz: Muela del Diablo, 2002. Luis Tapia, un lector de considerable lucidez, es sin duda un buen ejemplo de la adscripción al “borramiento del autor y al triunfo del texto”: ofrece, en más de 500 páginas, sólo la más mínima información biográfica posible.
  • 3. La edición original fue publicada, junto con la Tesis Política de la csutcb de 1983, en La Paz por Hisbol y en Ginebra por unrisd, que también publicó traducciones al inglés (1987) y al japonés (1998). Una nueva e importante introducción, escrita durante la crisis de Octubre de 2003 fue añadida a la tercera edición de 2003. En reconocimiento a las cualidades pioneras de este trabajo Rivera ganó el premio Guggenheim. En la edición de 2003 (68, nota 3) Rivera anota que leyó el trabajo “Memoria colectiva” en un taller sobre participación popular en México, en agosto de 1982, al que también asistió Zavaleta.
  • 4. Zavaleta ofrece un vívido recuento de las etapas finales de su turbulenta “carrera” ministerial en “La caída del mnr”, texto escrito en Oxford en marzo de 1970, publicado por Los Amigos del Libro en 1995 e incluido en Obra completa I, 217-332.
  • 5. El pensamiento de Zavaleta Mercado, Cochabamba: ciso, 1989, introducción sin número de página. La causa precisa de la muerte de René Zavaleta Mercado sigue siendo un misterio. Tuvo que ver sin lugar a dudas con una dolencia cerebral y puede que haya estado relacionada, como sostiene Filemón Escobar, con una lesión sufrida durante su arresto en 1968, cuando asistía, como expositor, a un foro público en el que se criticó las políticas del gobierno de Barrientos en el tema del gas natural. Marcelo Quiroga Santa Cruz, que sería asesinado en el golpe de Estado de julio de 1980, fue detenido al mismo tiempo y mandado también a un campo de confinamiento en Alto Madidi. F. Escobar, De la Revolución al Pachakuti, La Paz: Garza Azul, 2008, 62.
  • 6. Mi idea sobre Bélgica no es del todo caprichosa y merece una mayor consideración de la que es posible otorgarle aquí. Como veremos más adelante, Antezana y Zavaleta fueron influidos por su contemporáneo argentino Ernesto Laclau, que estuvo en Oxford con Zavaleta en 1969-70 y que trabajó muy de cerca con la belga entrenada en Lovaina Chantal Mouffe, su esposa, muy específicamente en el libro Hegemony and Socialist Strategy. Towards a Radical Democratic Politics, Londres: Verso, 1985, traducido al inglés por Paul Cammack, que había vivido en Bolivia bajo el banzerato; y por Winston Moore, boliviano con un doctorado supervisado por Laclau y cuyo propio trabajo de finales de los años 70 formó parte integral de lo que podríamos llamar el “marxismo crítico” común en el pensamiento radical boliviano. Antezana cita el manuscrito de Moore “Política y visión en los Andes bolivianos” en “Sistema y proceso ideológicos” (77). Para una versión publicada, véase Cambios en el agro y el campesinado boliviano, La Paz: musef, 1982, 157-172. Tal vez más influyente fue la tesis para Lovaina de Javier Hurtado (1955-2012) publicada por Hisbol en 1986 con el título El Katarismo, un ya vital componente empírico de las “Luchas campesinas” de Silvia Rivera. Además de la influencia general de Lovaina en la ideología cristiana, particularmente en el mir, véase la tesis de doctorado de Roxana Liendo, Participación popular y el movimiento campesino aymara de 2009.
  • 7. Aquí, 154, 22-28, septiembre 1984. Jeffrey Webber, que considera casi toda la clase política boliviana contemporánea como ‘liberal’ de una tendencia o de otra, describe a Horst Grebe como un “conservador”. From Rebellion to Reform in Bolivia, Chicago: Haymarket, 2011, 161-2.
  • 8. Aquí, 101, 20-26, agosto 1983.
  • 9. Marcia Stephenson, ‘Forging an Indigenous Counterpublic Sphere; The Taller de Historia Oral Andina in Bolivia’, Latin American Research Review, 37:2, 2002, 99-118.
  • 10. Edelberto Torres Rivas (ed.), Centroamérica, hoy, México: Siglo XXI, 1975; Mario Arrubla (ed.), Colombia, hoy, Bogotá: Siglo XXI, 1978; Gerhard Drekanja (ed.), Ecuador, hoy, Bogotá: Siglo XXI, 1981; Alain Rouquié (ed.), Argentina, hoy, Buenos Aires: Siglo XXI, 1982. Para un delicado estudio sobre el contexto político-literario en México en ese momento, véase John King, The Role of Mexico’s Plural in Latin American Literary and Political Culture, New York: Palgrave, 2007.
  • 11. ‘Zavaleta leyendo Felipe Delgado’, en Maya Aguiluz Ibargüen y Norma de los Ríos (eds.), René Zavaleta Mercado. Ensayos, testimonios, y re-visiones, Buenos Aires: Miño y Dávila, 2006, 163-170.
  • 12. Centroamérica, hoy, 7.
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